PASSWORD RESET

El cáncer que convive (físicamente inexistente, todo el tiempo consciente)

36
Inicio » Bienestar » El cáncer que convive (físicamente inexistente, todo el tiempo consciente)
Compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Llega octubre y en todos lados, ya sea publicidad, redes sociales, revistas, periódicos… bueno, hasta la NFL, se tapiza de rosa para hacer consciencia sobre el cáncer de mama. Entiendo las bonitas intenciones, pero para alguien que lo ha experimentado en tercera persona, no hay forma de olvidarlo.

Yo viví de cerca el cáncer de mama: lo vi crecer, desarrollarse, jugar la mala broma de hacerse el desaparecido para finalmente regresar con toda su furia y aniquilar la vida que tenía al frente. Mi madre inició una intensa batalla contra el tumor que se asentó a vivir en su seno y en el que las quimioterapias sólo fueron una pequeña tregua para su regreso con más ganas que antes.

Convivir con el cáncer es una tarea complicada, sobre todo porque si bien no lo tienes, lo estás viendo. No te duele, pero ves cómo duele y la verdad es que no sé que sea peor. No hay forma de empatizar porque a ti no se te cae el pelo, no te salen llagas en la boca ni la comida te sabe a fierro viejo, pero es igualmente desgastante estar ahí sin poder hacer otra cosa que no sea ayuda paliativa, tan inservible para el que acompaña en su pena a la persona que sí lo tiene.

Y luego viene el miedo que todos los doctores te infunden: “es que tú tienes que cuidarte más que nadie porque tienes probabilidades de que te dé”, “recuerda que tú nunca debes usar anticonceptivos, porque te da cáncer” a lo que yo pregunto, “¿bueno, y también qué hago para no contagiarme de miedo?”

Dicen que para que no me dé cáncer, realmente lo único que puedo hacer es ser cuidadosa con mi estilo de vida, hacer ejercicio, comer saludable, tener una vida mental sana, y aún así no se me garantiza que no me dé.

El miedo, pues es otra cosa, ese está presente cuando hojeo cualquier revista en octubre y me encuentro con el testimonio de la mujer que hacía yoga e iba al psicólogo, era vegetariana y de todas formas le dio. O en la película con los actores de moda en la que ella encuentra el amor pero le da cáncer, y aún así, se muere feliz.  No es que quiera hacer de ojos cerrados, pero octubre me recuerda que perdí a la persona que más amo en la vida y que mi hermana y yo estamos en riesgo también.

Pero bueno, quizá estoy siendo muy pesimista. Déjenme hablarles de lo positivo (sí, hay una parte buena en todo esto aunque no lo crean).

1. Me he hecho más consciente de mi cuerpo, del cuidado que le debo dar y que es el único que tengo, así que lo amo.

2. Que cualquier señal de alarma debe ser atendida. No significa que debes vivir con miedo y pensando que cualquier cosa será cáncer, pero sí ser precavida. A mí mamá le encontraron la bolita un año antes del diagnóstico de cáncer y como la primera mastografía no arrojó nada (porque la jodida bolita se movió en el estudio), todos hicimos de cuenta que no pasaba nada, menos el tumor.

3. Aunque suene muy trillado, que no tenemos la vida comprada y que es muy corta para vivir preocupado por tonterías. Si hay solución, para qué te preocupas, si no hay solución, para qué te preocupas.

4. Esos seis años en los que convivimos con el cáncer, puedo decir que fueron desgastantes, pero a la vez nos concientizaron sobre el amor. Para mi mamá, fueron los años más conscientes en los que se deshizo de sus rencores, perdonó, olvidó y amó con todas sus ganas.

5. Tristemente el cáncer me heredó una familia unida, que se cuida unos a otros, que se preocupa por lo que le pasa a cada uno, que se ocupa en ayudar y sobre todo, que no guarda rencores y ama con todas sus fuerzas. Ojalá que antes de eso, todos los días de mi vida le hubiera dicho a mi mamá todo lo que la amaba. Quizá sí lo hice, pero ahora que lo veo a la distancia, me parece que no fue lo suficiente.

Octubre me recuerda que el cáncer existe, que es un riesgo, que está de la chingada, pero que lo más difícil es no contagiarse de miedo, ser valiente y enfrentarse al monstruo físicamente inexistente. No padezcas de cáncer de miedo, mejor tócate, prevé y sobre todo, vive feliz.

Ilustración de portada: lavanguardia.com 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •