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Un grupo de chicas dispuestas a hacer ruido, a escribir y a relatar experiencias personales para hablar de lo que nos pasa, nos interesa y nos incomoda.

Conocer al hombre de tus sueños y extrañar estar soltera

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Recién he encontrado al que, creo, cumple las características para ser el hombre de mis sueños (infantiles y adultos). Sin embargo, todo el tiempo me siento on the edge porque no se cómo asumir y vivir armónicamente la petición-de-toda-una-vida concedida a mi niña amazona: un compañero de vida, un copiloto de viaje. Desde entonces siento que he perdido el equilibrio personal que logré después de años de trabajo emocional, espiritual, profesional, social, y todavía estoy tratando de entender en qué momento ocurrió (porque así soy yo, le buscó el porqué a todo).

Pienso que la vida se trata de equilibrar mi mundo interior (intereses, pasiones, emociones) con el mundo exterior (relaciones sociales, profesión), me balanceo sobre la tabla moviéndome de un extremo al otro, esforzándome por mantenerlas equilibradas, conectadas, armoniosas, e intentando no caer por el peso o la inercia de algún extremo. Hay quien no tiene esas broncas de balance, a mi me ha costado equilibrarme desde niña incluso sobre un solo pie.

¿Por qué tanto problema de equilibrio si la vida se trata de perderlo?– dirían mis amigos más libres. Pues porque yo me siento flotar en algo fangoso, confuso, conocido pero indescifrable del que no entiendo muy bien cómo salir, perdida en emociones, pensamientos, deseos. Y entonces, tratando de encontrarle solución a mi caos interno, buscando porqués y cómos, me puse a analizar la estabilidad/inestabilidad a lo largo de mi vida a causa de mis relaciones sentimentales:

relationship

Pasé gran parte de mis veintes luchando por mantenerme sobre la tabla mientras entraba y salía de relaciones que no me sumaban mucho y al contrario, me restaban equilibrio, energía, tranquilidad, tiempo, autoestima. Creía que me hacían feliz y lo hacían, mientras duraba el subidón de mi coctel de drogas erótico-cerebrales: serotonina, oxitocina, dopamina ¡Qué rico es sentirse enamorada! Qué horriblísimo es el bajón. Entonces decidí que debía concentrar mis energías y mis años más productivos desarrollando todo mi potencial intelectual, profesional, social y, llegando al tercer piso le sumé: emocional y espiritual.

Intentando balancearme

Al cumplir 30 me cansé de balancear mis malas relaciones y las saqué de la ecuación. Pasé los últimos 3 años equilibrando mi mundo interior, porque a veces entre tanto malabar se agita de más y se sale de control. Y lo logré. Me atreví a tomar terapia, me tiré un clavado dentro de mi misma y conocí a mis monstruos, los abracé y nos entendimos, decidimos construir una hermosa vida juntos.

soltera y feliz

Me di cuenta que cuando estuve sin pareja lo logré de maneras hermosas, saludables y equilibradas. Por fin estaba cumpliendo cada una de mis metas, estaba recorriendo el camino que quería caminar, y lo estaba disfrutando tantísimo. Creo que por primera vez sentía que todo estaba donde debía, donde yo quería. Surfeaba en el mar de la vida, disfrutaba el paseo, sentía que si venía una gran ola sería capaz de tomarla y salir de ella. Y entonces, apareció el hombre de mis sueños y perdí el balance… otra vez.

barney stinson

Desde entonces no he dejado de hacerme un millón de preguntas, planteándolas cada vez de diferente forma; preguntas que también tratan de ser respuesta ¿Por qué estoy ahí otra vez? ¿Porque soy una intensa y no se cómo matizar mis emociones, cómo ser cool cuando estoy derretida por alguien. ¿Porque tengo en mi vida alguien que me importa mucho y tengo tanto temor de joderlo que el miedo me está paralizando? ¿Porque estar enamorada es lo peor que puede pasarme? ¿Lo mejor? ¿Todas las anteriores?

Soltándome de la tabla…

Me solté de la tabla y me dejé llevar a un extraño lugar, uno donde estuve antes pero nunca entendí, siempre perdida, siempre sintiéndome a la deriva. Me fui con el hombre de mis sueños a otro país.  Solté a mis demonios, esos que llevaba de la mano desde que me reconcilié con ellos, y también los dejé flotar. Le solté la mano a mi niña amazona y la dejé flotar con el resto, sin saber qué hacer. La cosa conmigo es que pierdo el control fácilmente cuando me enamoro. La cosa aquí es que sí soy yo, no es él (o quizá sí, pero esa es otra catarsis).

Y mientras escribía esta nota la respuesta se fue haciendo cada vez más clara: sí estaba mejor antes de conocer al hombre de mis sueños. Mis momentos más equilibrados en la vida han sido cuando no tengo pareja. No, nunca y por ninguna circunstancia debo soltarle la mano a mi niña amazona. No, no quiero prescindir de una pareja sólo porque aún no soy capaz de mantener el equilibrio cuando estoy enamorada. Sí, sí debo, y sí quiero aprender a no soltarme cuando llega el torbellino de las emociones intensas.

Lograr el balance en mí misma me costó terapias, momentos de caídas y reconciliación con mis mounstritos, así que no es de esperar que de la noche a la mañana encuentre el balance con el otro. Alcanzar el equilibrio no de una, sino dos personas es todo un proyecto en sí mismo. Y es algo que pocas veces se aprende fuera de la propia experiencia: las relaciones de pareja requieren trabajo, es un esfuerzo… para ambos. Un discurso común es que si estás bien, como por arte de magia todo fluirá perfectamente “Y vivieron felices para siempre”. Nadie te entera que aunque estés en balance contigo, en una relación, tratar de equilibrarte con otro te puede tirar de la tabla. Así que aquí estoy, en un país extraño, con el hombre que quiso compartir su mundo y aceptar el mío, intentando balancearnos juntos para volvernos cómplices.
pareja

Por: Petra

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