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El amor en tiempos de Tinder

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por Paulina Perdomo 

No recuerdo cuándo fue la última vez que recibí una carta de amor escrita a puño y letra, tampoco recuerdo haber recibido una serenata, la verdad es que incluso imaginar aquello de asomarme al balcón mientras un hombre me canta con mariachi me genera bastante ansiedad, yo, saliendo en mis peores pijamas, rímel corrido, vecinos mirando… nope, nope, paso. En lugar de eso recibo mensajes cariñosos por whatsapp y me dedican links de canciones por Spotify, works for me.

En pleno caos del siglo XXI, en la era de la tecnología, de la glorificación del exceso de trabajo, en esta época en donde la mayoría van de la casa al trabajo luego al gimnasio, y del gimnasio a casa para volver a empezar al día siguiente nos encontramos con que es cada vez más complicado conocer a alguien nuevo, la soledad está cada vez más marcada, y entonces llega la pregunta propia de la crisis existencial millennial ¿Dónde voy a conocer a alguien si todo el día estoy trabajando?

El día de hoy los adolescentes se envían ‘snaps’ que se desintegran en 10 segundos, la gente se conoce en línea y a la popularidad de apps como Tinder va en aumento, ¿Tabú? Si, ¿Funcional? Puede ser, ¿Representativo del siglo XXI? Definitivamente.

Ahórrate los juicios, seguro “conoces a alguien” que ha recurrido a estas aplicaciones para: (el amigo de un amigo tal vez…. yeah right)

  1. Encontrar el amor.
  2. Tener un poco de acción.
  3. Tener con quien hablar. (Sí, sucede)

Es una realidad que cada vez hay más parejas que -lo admitan o no- se conocieron por este medio, la vergüenza suele ser un factor fundamental para evitar hacer esta confesión, pero ¿Vergüenza por qué? Quizás por esta idea, de que los amantes a la antigua son mejores, que el verdadero romanticismo se encuentra en las cartas con letra cursiva que llegaban a la puerta de las señoritas que esperaban leerlas con ansias, quizá socialmente tenemos la esperanza de que las épocas de las serenatas al balcón vuelvan.

No hay vergüenza en usar Tinder, y que además estoy segura -porque soy testigo- de que se puede encontrar el amor en Tinder, lo veo en los ojos de mi mejor amigo cuando mira a su novia, y yo nunca lo había visto más feliz.

Claro, hay historias no tan exitosas, pero también hay historias de desamor afuera en el mundo sin tecnología ¿Cierto?,

Yo tuve Tinder, y esperando encontrar al amor de mi vida me aventuré en el mundo del swipping, y pues nada no, yo no encontré el amor en Tinder, pero si encontré a quien se convirtió en mi mejor amigo, a mi partner in crime, no, no encontré al amor, pero ahora tengo un excelente compañero para ir a los estrenos de todas las películas, para ir al gimnasio y tomar bebidas calóricas después de hacer ejercicio (pa’ compensar), y con quien compartir los sábados de crisis existencial, un amigo de los genuinos… esa es mi historia de éxito en Tinder… not quite what I expected but better in so so many ways.

Quizás tú encuentres al amor en una app, quizás lo encuentres en el cumpleaños de tu cuñado, cuando menos te lo esperas, en esa fiesta a la que ni siquiera pensabas ir, quizás los likes que se dan en Facebook sean la punta de lanza para iniciar una conversación, y entonces… entonces todo será distinto.

El punto al que quiero llegar es que el truco está en confiar, en abrir los brazos al mundo, en explorar, en olvidarse del miedo y decidirse, tal vez mañana en tu camino al trabajo, a mitad de tu día caótico cruces miradas con alguien, tal vez acabes planeando un viaje a Europa con aquel match que hiciste hace unos meses en Tinder y que ahora es el amor de tu vida, quizás encuentres el amor después de comentar su meme tonto en Facebook… ¿Quién sabe?

No recuerdo la última vez que recibí una carta de amor hecha a puño y letra, y probablemente mis historias de amor dejen mucho que desear a los corazones ultra cursis, yo no encontré al amor en una app, pero hay quienes si, yo tengo ahora tengo un nuevo amigo, acá el chiste es bajar las expectativas y dejarse sorprender, conectar con el otro, sin demandas ni castillos en el aire, humanos encontrándonos, en las apps y en la vida, confiar en que a veces las cosas no se dan como esperábamos, se dan mejor, Tinder es a veces una tómbola, otras una ruleta rusa, nunca sabes que vas a encontrar, déjate sorprender y fluye, conoce, ten una segunda cita, no la tengas, hazte caso, total, es el siglo XXI.

 

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